Desde el Hotel Hanoi de l’Opera

El lunes 25 nos levantamos a las 7, con sensación de haber dormido muy poco, porque yo me he traído de España una tos alérgica terrible, que se ve agravada por las muchas horas del ambiente seco y gélido producido por el aire acondicionado del avión. Le doy con alegría a la bilastina y al Algidol, pero a las 3 de la mañana tengo un ataque de tos terrible y me tengo que tomar otro lingotazo de medicación. La pobre Blanca, que ha dormido poco en el avión, no pega ojo en toda la noche, entre el cambio de hora (estamos 6 horas por delante de España), mis toses y ronquera y la presión atmosférica, porque cuando nos levantamos, una tormenta increíble descarga sobre Hanoi y llueve torrencialmente. Así que nuestra amiga Hop nos manda un mensaje al móvil vietnamita diciendo que, aunque el hotel Hanoi de l’Opera, donde se celebra el evento, está a 5 minutos caminando de nuestro hotel, como está jarreando, nos manda el coche y el chófer.

Dzung, que es un encanto de chico, está aquí a recogernos puntualmente poco antes de las 8.30, pero le pedimos que nos lleve a una floristería antes de ir al hotel, porque tenemos inteción de comprar un centro de flores para SRD. SAM_1829Aquí se valora mucho regalar flores y ya sabemos que vamos a quedar divinas de la muerte si nos presentamos con un buen centro.Entrega flores SRD Vamos a un sitio cercano, donde un par de mujeres y un hombre se afanan en arreglar y regar los ramos de flores preciosas. Tienen ya algunos centros hechos y preguntamos los precios. Nos dan precios y todos los centros de flores, que en España no bajarían de los 100-150 Euros, aquí no pasan de los 30. De todos modos, cuando 2  minutos después, el chófer cierra el coche y entra en la tienda y pregunta el precio de un centro de flores (que es la cesta que acabaremos comprando y que aparece en las fotos), la señora baja de golpe el precio un 20% respecto al que nos acaba de dar a nosotras, sin pedírselo ni regatear. Es el conocido timo del turista, o ferenji price que decían los etíopes. Nos llevamos las flores, que el señor de la tienda acomoda con todo cuidado en el asiento del delante, junto al chófer, y nos presentamos en el hotel hacia las 8.50, cuando Hop ya había llamado al conductor preguntando dónde demonios nos habíamos metido. Inmortalizamos para el Facebook el momento de entrega de las flores y después las colocan en el estrado y la verdad es que quedan muy bien.

SAM_1831La reunión empieza poco pasadas las 9, que es la hora prevista, porque el tráfico de Hanoi está especialmente horroroso (y ya es decir) y hay unos cuantos participantes atrapados en atascos varios. Una chica americana (SRD recibe estudiantes en prácticas de las mejores universidades americanas y australianas) y un chico vietnamita hacen de maestros de ceremonias, en inglés y en vietnamita. La sesión se abre con el discurso de Hop, la Directora Ejecutiva de SRD. SAM_1824Describe a grandes rasgos los principales hitos en la vida de la organización durante el último año. Hace hincapié en algunos de los retos a los que se enfrenta diariamente una ONG vietnamita como SRD, que trabaja todos los ámbitos del desarrollo rural, en un país que está creciendo como la espuma, con crecientes y graves desigualdades económicas y sociales entre la población urbana y la rural, un ritmo de urbanización vertiginoso y un alto grado de contaminación en el campo, por la acción de las industrias extractivas (mineras, madereras,…).

Las presentaciones se suceden a lo largo del día y así nos enteramos de cosas como que la plantilla ha crecido de 25 a 35 personas, que el presupuesto que manejan anualmente para proyectos ha pasado de los 1,2 millones de USD habituales a 1,7 millones (y no es un nivel  en el que se sientan cómodos y quieren bajarlo a los niveles habituales), o que han realizado un taller de evaluación de las capacidades de la organización el pasado verano, en el que, entre otras cosas, la plantilla ha puesto nota al equipo directivo (les han dado un 8 sobre 10) y se ha preguntado a todo el mundo por su motivación para trabajar para SRD. También nos cuentan que han contratado a una consultora holandesa que junto con una de las personas miembro del Consejo Asesor, va a empezar a elaborar un plan de relevo para los principales mandos de la organización, empezando por la Directora Ejecutiva, que lleva ya más de 1 año diciendo que se quiere retirar y que ahora ha acordado con la organización que lo hará en un plazo de 2 años, para organizar bien el relevo y hacer el traspaso de los trastos de matar en condiciones. O sea, justo la otra punta del amor desmedido a la silla que tenemos en España, en todas las instancias y en todo tipo de instituciones y donde sólo gracias a que existe la de la guadaña, la gente deja el puesto en algún momento.

Entre los proyectos más interesantes en que están embarcados está el FLEGT, que responde a las siglas en inglés de Aplicación de la Ley de Bosques, Gobernanza y Comercio, un proyecto que cuenta con financiación de la UE, FAO y DfID (la agencia de desarrollo del Gobierno de Su Británica Majestad, el equivalente a nuestra AECID). El proyecto tiene su razón de ser en dar voz a la sociedad civil vietnamita antes de la firma del VPA (o Tratado de Asociación Voluntaria), que se va a firmar a finales de este año o principios del próximo y que va a cambiar radicalmente las exportaciones a la UE de madera y productos madereros vietnamitas. Entran en juego nuevas definiciones de lo que se considera madera legal e ilegal y, teniendo en cuenta que Vietnam es el decimoquinto exportador de mobiliario del mundo y tiene un problema de tala ilegal más que considerable, el asunto no es precisamente baladí.

A la reunión asistimos todo tipo de entidades que apoyamos el trabajo de SRD: Caritas Australia (representada por 2 mujeres, Zeynep y Kath, con las que intercambiamos interesante información también sobre el trabajo en Filipinas, país que ellas cubren igualmente), la Embajada de Australia, la UE, la FAO, Winrock (una ONG yankie cuyo representante es un tipo adusto y enorme que me cae sentado al lado y con el que Hop nos ha confesado que le cuesta trabajar, por lo muy arrogante que es y que, de un proyecto de 5 años y 20 y pico millones de USD financiado por USAid, la agencia de cooperación americana, implementado a través de SRD y otras 4 ONGs más, más de 15 millones van para su ONG), los miembros del Consejo Asesor de SRD, la representante de una ONG que trabaja con mujeres con sede en Bangkok, la consultora holandesa,… Nos enteramos, al rendirnos cuentas de toda la información financiera de SRD, que este año pasado hemos superado a Caritas Australia como donante número 1 al trabajo de SRD y hacemos bromas con las compañeras australianas sobre esto. Los australianos son gente agradable en general, la prueba viviente de como los cálidos Mares del Sur son capaces de modelar y pulir la dichosa flema de los descendientes de los inquilinos menos distinguidos de las prisiones de Su Majestad Británica (para quien no lo recuerde, Australia y Tasmania fueron fundadas como colonias penales del Imperio Británico).

Yo no paro de toser y sigo con una afonía impresionante y Ngan, la sudirectora financiera, manda a una de sus chicas a la farmacia y me traen unos 5 tubos de pastillas de lizipaína para la garganta, en previsión de que se repita el episodio de enero de 2010, cuando me acabé quedando completamente sin voz y con una pulmonía que me llevo directamente a urgencias nada más bajarme del avión en Madrid.

SAM_1837El Hotel Hanoi de l’Opera es la última apertura en la capital vietnamita de la cadena francesa Accor y se encuentra ubicado en un edificio de la época colonial francesa, a escasos metros del edificio de la Ópera, por un lado y del lago Hoan Kiem, por otro. Ha sido restaurado con todo detalle, incorporando hasta lo último del lujo asiático, pero aún así, según nos cuentan nuestras amigas de SRD, ofrece unas tarifas para salas de reuniones y eventos de este tipo, mucho mejores que las del Army Hotel en el que nos alojamos nosotras, que es un 3 estrellas muy correcto pero muy normalito, sin nada de los lujos que nos rodean aquí. Y siendo este un sarao vietnamita, las pausas para comer son constantes y la comida, magnífica y nos preguntamos si las redondeadas siluetas del indicador de los baños no serán premonitorias.

SAM_1843Para el almuerzo han dispuesto algunas mesas en el bonito atrio del hotel, pero preferimos sentarnos en el salón de dentro, con algo más de calor.SAM_1839 Compartimos mesa y conversación con Hoa, la subdirectora de SRD que es también la responsable de los proyectos de agricultura sostenible y que nos acompañará y nos cuidará mejor que una madre durante nuestras visitas de los próximos días a los proyectos que tenemos en las provincias de Hoa Binh y Thai Nguyen. La pobre Hoa está indispuesta del estómago y come apenas una sopita de pollo (que aquí hacen sólo con una agua y no tiene ninguna consistencia). Se está curando la dolencia con la medicina tradicional en la que ellos confían siempre y que, como suele se habitual, no le está haciendo nada. De modo que somos nosotras las que hacemos más viajes a las mesas del bufet donde está servida la comida. Nos auto-consolamos de que no vamos a acabar con una silueta como la del cartelito de los baños, diciendo que esta comida, sin lácteos, ni harinas, ni grasas, no engorda nada y la prueba es la talla que gastan los vietnamitas, que devoran, y a los que siempre es mejor comprarles un traje que invitarles a comer. También tenemos de compañera de mesa a una mujer joven que es miembro del Consejo Asesor de SRD y a quien se le ha encargado como consultora la tarea de hacer el plan de relevo y encontrar al sustituto (o sustituta, como se encarga de remarcar bien Zeynep, de Caritas Australia) de Hop. No es una tarea nada fácil, puesto que para empezar, desde su nacimiento en 2005, la organización no ha conocido a otra persona al frente. Habla un inglés excelente y parece muy capacitada para la tarea. Ha empezado por mantener entrevistas individuales con todas las personas de la organización, para conocer primero si se postulan para el puesto. Pero mi impresión, corroborada en una conversación con Hop en días posteriores, es que tendrán que traer a alguien de fuera.

SAM_1842SAM_1840

Terminado el almuerzo, proseguimos la sesión de la tarde, en la que todavía hay prevista una pausa de café adicional, en la que se sirve más comida tipo mini brochetas de pollo satay y de fruta y cosas así, que nosotras no probamos, pero que los vietnamitas atacan con gusto. La jornada acaba poco pasadas las 5 de la tarde. Nos entregan en un pendrive con el anagrama de SRD y que viene hasta en una cajita, como una joya, todas las presentaciones y vídeos que nos han puesto durante el día, lo cual nos ahorra transportar un montón de dossieres de papel y documentación de vuelta a Madrid. Me piden que diga unas palabras de cierre y agradezco sinceramente la oportunidad de haber podido asistir a este encuentro un año más, porque es una oportunidad excelente de aprender de una organización como SRD, que tiene tanto que enseñar a todas las organizaciones en las que he trabajado, desde Manos Unidas a cualquiera de los 7 bancos de inversión en los que me he dejado las pestañas currando a lo largo de mi vida profesional, empezando por el más que sobrevalorado Goldman Sachs.

Terminada la reunión, aprovechando que ya ha dejado de llover (y en algún momento hasta ha intentado salir el sol, que los muy desesperados vietnamitas nos han contado que no ven desde hace unas 8 semanas), pasamos por el hotel rápidamente a dejar las cosas de la reunión y a coger dinero y nos vamos de compras con Hop. Atacamos las tiendas del flanco derecho del lago Hoan Kiem y adquirimos gafas de sol Ray-ban y zapatillas de deporte de marcas como Nike o New Balance, a precios ridículos regateados en vietnamita por Hop, de forma que unas zapatillas que en España no bajan de 50 y pico Euros, allí las sacas por 15 ó 17. Y encima insiste en regalarnos algunas de las gafas y zapatillas y no hay manera de pagárselas, de modo que en cuanto tenemos ocasión, la ponemos en un taxi rumbo a casa (se le nota que está agotada tras las semanas intensas de preparación de la reunión) y nos peinamos por nuestra cuenta algunas tiendas más, para al menos poder pagar las compras. Volvemos al hotel reventadas pero satisfechas y nos saltamos la cena (con todo lo que hemos comido, no tenemos nada de hambre) e intentamos, sin conseguirlo del todo, meternos en la cama a una hora más temprana que la de la noche anterior, porque al día siguiente nos recogen a las 7.30 para salir rumbo a la provincia de Hoa Binh.

 

 

 

 

 

 

 

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